Summerween: para los amantes de la spooky season, siempre nos quedará Gravity Falls
Y es que, amigas, en EEUU, después del 4 de julio, los supermercados ya se llenan de calabazas, esqueletos y tumbas. Es la siguiente gran campaña de marketing, hay que empezar bien prontito; además, en los últimos años Halloween se ha viralizado bastante con su spooky season, siendo un terreno fértil para esos spice latte, cerámicas de fantasmas y esa ambientación a lo Forks de Crepúsculo #hoahoaseason.
Una vez contextualizados, hablemos de cosas serias…
El verano es una época perfecta para contar historias de miedo alrededor de la hoguera.
Recordemos El club de medianoche o con su título en inglés Are You Afraid of the Dark?, una serie canadiense que se emitió en la década de los noventa que puede recordarnos a la nueva versión de Mike Flanagan en parte por su sinopsis: un grupo de adolescentes se reúne por las noches, alrededor de una hoguera, a contar historias de terror.
Hoy me pongo nostálgica y es que esto de contar historias de miedo alrededor del fuego es algo que ya mencioné en blogs anteriores: la importancia de la oralidad. La mente colectiva nace desde un escenario común, como la noche, la calidez, las personas y los monstruos. Una lucha constante.

Las series de aventuras: acompañamiento al inicio de la adolescencia
Me llama la atención el alto porcentaje de series juveniles con grupos de amigos que descubren los misterios con aventuras, en ocasiones, de alto riesgo. Y es que, ¿no es eso hacerse mayor?
Hace unos años, cuando estaba yo en esa pesquisa, surgió un elemento que, como amante del terror, me enganchó. Se trataba de un espacio oscuro, en medio del caluroso verano del sur de España, que nos invitaba a la celebración prematura, casi inversa, de Halloween, pero en verano. Se tituló Julioween y fue una campaña lanzada por el canal Disney (del cual no era muy forofa) para que a los goticorros no se nos hiciera muy largo el verano.
En estas descubrí Gravity Falls, en una adolescencia tardía, donde mi ritual de verano era salir con mi mejor amigo por las noches a dar vueltas, ir al cementerio y volver.
¿Por qué al cementerio, chula? Porque quedaba lo bastante lejos para que fuese un buen paseo. El que no podíamos dar durante el día, porque el calor en mi pueblo es criminal.
A veces, más jóvenes, cuando aún jugábamos, nos inventábamos criaturas que arrasaban las calles del pueblo, intentando describir algo que nos pasaba por dentro, algo que veíamos en casa y que no se podía describir.
Pero un momento… ¿No es eso el espíritu de Gravity Falls?
Quizá te suene esta serie por la cantidad de teorías conspiranoicas que han surgido a raíz de sus subtramas.Y es que Dipper y Mabel, nuestros protagonistas, están en ese proceso cuando la serie comienza. Aunque se vean pequeños, se adentran en lo insondable de los misterios de un pueblo que realmente los lleva a averiguar sobre su propia familia. Con un Dipper que, por las circunstancias, es más maduro de lo que debiera y una adorable Mabel que se resiste a crecer y a ver el peligro. Una pareja cómica que alivia el duelo con la infancia y la entrada, inevitable, al pensamiento abstracto.

Pero ¿por qué surgen tantas teorías?
Creo que su creador remarca lo inexplicable de algunos asuntos como la espiritualidad o lo catastrófico. Hay demasiadas señales, mucha simbología, dentro de lo que cada uno quiere ver al final (que de eso va mucho el misterio y el miedo), como cuando llega el crecimiento y toca madurar: ver la realidad. Ahí sí que no hay más allá.
El fandom sigue buscando respuestas. Si se acaba el misterio se acaba la trama.
Quizá esto hable más de nuestro miedo a los duelos que de otra cosa.
Y es que la adolescencia se pasa. Se nos olvida con la curiosidad infantil con que miramos algunos temas, o a algunas personas, y nos sumergimos en una rutina de trabajo o estudios (o ambas) infernales, a día de hoy casi insostenible.
Un lugar que no da espacio a lo misterioso, al descubrimiento.
Hay infinidad de historias que hablan de este duelo con la infancia, que es muy importante hacer, pero que también es importante recordar.
En IT (Eso), del señor King, nos vemos reflejadas en esta misma historia. Sin spoilers (aunque, amigas goticorras y no goticorras, si no han leído IT, vayan ya): un grupo de amigos adultos reanuda las aventuras de perseguir monstruos, a descubrirse, años después, lejos del pueblo, lejos de sus familias a raíz de que uno de ellos decide acabar con su vida. El pasado ha vuelto.

Llamémoslo pasado o llamémoslo tú mismo, que desde una posición, la posición de seguridad del presente, es cuando los fantasmas pueden salir. Es cuando uno está preparado para entender.
Surprise, a terapia.
¿Por qué volver a Gravity falls y a las series de seguridad?
Seguramente porque te recuerde quién eres tú.
Las series, libros y películas, o las anécdotas que nos gusta contar o que nos cuenten, hablan mucho de nuestra definición de identidad, algo que, como os contaba en la newsletter, el mundo se esfuerza por unificar. Pero tu mundo interno siempre puede ganar la batalla.
Desde este lugar y aún más antiguo, tenemos el resto de misterios con los que crecimos los de mi generación: Agallas, el perro cobarde; Detective Conan; Scooby-Doo; Foster, la casa de los amigos imaginarios…
Todos ellos aún viven para darnos una lección en este mundo asolado por una epidemia de adicción a lo inmediato. El misterio que se cuece, que nos hace movernos, enfrentarnos y crecer.
Porque cuando crecemos sabemos que no todos los misterios tienen solución, pero, mientras, hemos andado por las lindes del camino y habremos podido reflexionar o vivir una aventura emocionante que habrá enriquecido quienes somos un día más.