Hace unos días, buscando material para ir entrando en la atmósfera spooky, nos topamos en casa con esta película. Os cuento impresiones sin spoilers, para abrir boca y animaros a verla.
Un film que en internet causa debates repartidos entre personas que abogan por explicaciones más mundanas o científicas de la narrativa que nos transmite su director, Babak Anvari, o personas que transitan por explicaciones sobrenaturales.
Whatever, todos coinciden en que es una película de suspense entretenida, muy bien avenida en términos de construcción y que, aunque el final es confuso, hay buenas sensaciones.
Veamos por qué creo que este formato funciona muy bien.

¿De qué va esto?
La carretera interminable, la traducción española que se queda, como en muchas otras ocasiones, a medio gas, nos lleva a un inicio in media res de una familia que parece haber discutido.
Los personajes son: el padre, Frank, la madre, Maddie y la hija, Alice.
Tras esta discusión hay una llamada a medianoche de la hija: parece que está atrapada en una encrucijada bastante grave. Los padres, muy alterados, cogen el coche y van en su búsqueda para ayudarla.
Inician ese recorrido por una carretera que no parece tener fin. La hija, muy asustada, deja ver que están pasando cosas muy extrañas y los padres, además, descubren que no les está contando toda la verdad.
El metraje se sucede en el coche, ocupando un porcentaje muy elevado de la cinta con el objetivo de que sea una experiencia inmersiva.

Terror psicólogico cruzando a la puerta del horror.
El monstruo interior: culpa y miedo
No hay peor monstruo que uno mismo.
¿Y si tenemos hijos sin conocer a nuestros monstruos?
¿Y si somos entonces el peor monstruo para nuestros hijos?
Me encanta que el tema de la narración esté tan claro. Esto no es ningún misterio y es que, bajo una mirada psicológica, la sobreprotección es una forma de maltrato criminal.
Frank está anclado en el miedo.
Maddie en la culpa.
No atender a nuestros hijos en sus necesidades de descubrimiento y mediante su capacidad de tolerar errores y sentirlos para aprender de los mismos, suele dejar un precio bastante alto.
¿Qué ocurre si los protagonistas de esta película se la juegan tanto?
Os animo a descubrirlo.
Os puedo contar que sí, el monstruo de esta película es algo interno, es evidente.
Veamos cómo los guionistas y el director han trazado esta línea con elementos sobrenaturales.

Los otros padres: el folclore al servicio de la trama
Esto no es ninguna novedad, ha sido siempre así.
Quiero alejarme de las dos vertientes que circulan por los blogs.
No hay que explicarlo todo, y menos en ficción.
Los cuentos —y esta película tiene mucho de eso— juegan con personajes que no existen, con situaciones que nos pueden recordar a la vida cotidiana, y puede que tenga varias lecturas, pero, ¿por qué una explicación?
A veces, la razón puede nublar nuestro aprendizaje.
No es tan importante saber qué ha pasado de verdad, es mejor que el impacto emocional nos atraviese —no como a estos padres— y dejar que ese poso se transforme en otras cosas que no controlamos.
Eso pasa con las buenas historias. No lo sabemos todo pero nos queda un sabor de boca muy especial y que, más tarde, se traduce en un poquito de tu identidad. Si la magia existiera, creo que tendría mucho de esto. Por eso las historias nos hacen crecer.
Hay elementos folclóricos en la trama. Muy bien colocados para mi gusto, y que, si os esperáis a los créditos, veréis cómo el equipo de la película ha dirigido este recurso folclórico para hablar de eso que no paran de gritar ambos padres, pero que, en ningún caso, está resuelto. Y la consecuencia: Alice.

Es tan distinta a lo que escuchamos que hace que sea más terrorífico
Conclusión
Esta película mira muy dentro del ser humano.
Está muy bien medida.
Elementos simbólicos como la carretera, que se nos hace tan larga a todos, el bosque al que se dirigen y lo oscuro y estrecho que es y los elementos folclóricos que lo rodean, hacen que todo sea una gran metáfora de algunas sensaciones que podemos llegar a sentir en determinados momentos de nuestra vida.
A veces, somos un poco monstruosos. Quizá no sea eso lo horrible, quizá lo realmente grave sea no poder atendernos en un mundo tan lleno de cosas.
Cosas que no necesitamos y que nos alejan de ser humanos.
Esta película tan spooky y con elementos tan sencillos, es un reflejo de lo que estamos viviendo en la sociedad ahora mismo.
Por eso me ha gustado tanto.
La puedes encontrar en Orange TV o bajo suscripción en Rakuten TV, Movistar Plus o Apple TV.
Te animo a verla, ya me contarás.